CUADERNILLOS CAMINANTE
LA MAGIA DE LOS LÍMITES:
COMUNIDAD Y ETNOCENTRISMO: UN DEBATE ACERCA DE LA SOLIDARIDAD. Por Paula Senfet. Fue impreso en la reciente edición número 48

"Desocupados", de Berni.
LA MAGIA DE LOS LÍMITES:
Uno de los temas que se encuentran en boga en estos días es la cuestión de la solidaridad con el país vecino de Chile. Artistas, políticos y organismos gubernamentales y no gubernamentales han participado de diferentes programas y acontecimientos tendientes a contribuir a la reconstrucción del país, luego del terremoto que azotara al país el pasado 27 de febrero.
En este trabajo, se pretende reflejar esta problemática desde una perspectiva teórica, con la intensión de poner de manifiesto el planteo que hace un filósofo como es Richard Rorty, frente a la cuestión de la solidaridad. Si bien su planteo se ajusta al ámbito donde vive el autor, podemos transpolar esta reflexión hacia nuestro contexto; y reflexionar acerca de si nuestra solidaridad debe estar restringida a nuestra comunidad o debe traspasar nuestras fronteras.
Más allá de los diferentes conflictos que pudieron presentarse con Chile y, dejando de lado otras cuestiones; el planteo aquí es bien concreto (solidaridad con la comunidad o solidaridad mundial). Por lo cual, se presentan a continuación la visión teórica de Rorty y de diferentes autores que entran en el conocido debate académico patriotas vs. cosmopolitas.
Martha Nussbaum, en el debate con Richard Rorty se pregunta ”¿Qué hay de mágico en el límite nacional para convertir a un pueblo, frente al que somos indiferentes y por el que no sentimos ninguna curiosidad, en un conjunto de personas a las que debemos respeto”
Considera que los límites nacionales son moralmente arbitrarios, parte de las barreras que conformamos los ciudadanos. Nussbaum critica a Rorty pues, según su visión, el autor no considera “que la emanación y el interés político puedan tener una base internacional más amplia”.
Frente a los cosmopolitas que postulan una comunidad internacional, con valores universales en el marco de un sistema democrático que nos incluya a “todos”, Rorty responde que toda nación debe enorgullecerse de si misma, debe tener una identidad que los diferencie, que los límites de la frontera que se marca entre el “nosotros” frente al “ellos” debe ser mantenida; aunque podemos esperanzarnos de que se ensanche, es decir, que se vuelva más inclusiva a partir de una ampliación de nuestro reconocimiento sobre “los demás”
Estos límites se establecen difusos por cierto, pero que se manifiestan en la contemporaneidad, fundamentalmente, entre los que permanecen dentro de la “rueda de la historia” del movimiento de las fuerzas capitalistas, frente a los inadaptados –los impensables, los que quedan excluidos. “El nuevo orden mundial liberal democrático está cada vez más marcado por la frontera que separa “lo de adentro” de “lo de afuera” una frontera entre quienes logran permanecer “adentro” y los otros, los excluidos...” .
Richard Rorty, en Amor y Dinero, considera que los compromisos afectivos y morales, que pueden manifestarse con la acción solidaria, se desenvuelven dentro de determinados límites.
No existe una esencia humana universal, que nos hermane a todos y que, en consecuencia, nos obligue a ser solidarios con cualquier ser humano. Esta fue la ilusión, según el autor, del iluminismo y del universalismo Kantiano. Por lo tanto, para él nuestra moralidad y solidaridad se encuentra en los confines de lo que definimos como el “nosotros”, en oposición a lo distinto, “al ellos”.
El compromiso social-moral de la vida de uno es con esa comunidad particular, la “nuestra”. “Nuestros compromisos morales no son por una humanidad común, sino porque se construyen, (son contingentes) a nuestra comunidad de pertenencia” .
Lo que se plantea frente a esto es: cómo se define esa frontera que nos separa, y si es acaso tan clara y precisa. Para Rorty, parece ser suficiente aquella línea que divide al mundo
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[1] Nussbaum Martha, “Educar Ciudadanos del Mundo” -Cosmopolitas o Patriotas, Fondo de Cultura Económica, 1997, Buenos Aires
[1] ibidem
[1] Rorty Richard , “Contingencia, Ironía y Solidaridad” , Ediciones Paidós Ibérica, Buenos Aires, 1996
[1] Slavoj Zizek- “Disfruta a tu país como a ti mismo” El Acoso de las Fantasías, Editorial SIGLO XXI, México,1999
[1] Amor y Dinero. Philosophy and Social Hope, Penguin Books, London,1999,pp.223-228 (citado por Eduardo Mattio en el trabajo “En defensa de los impensables”)
en dos: el hemisferio Norte del Sur, una línea que representa diferencias entre “los nobles” del norte y “los impensables” del sur. De esto se desprende que, las actividades “caritativas”, “filantrópicas” de los de “arriba” deberían aspirar a solucionar los problemas de los “pobres” del norte, únicamente.
Por lo tanto, la situación de los de “abajo”; cada vez más desesperante, exige que sean los del norte honestos consigo mismos y que solo se implementen medidas “salvadoras” dentro de “su comunidad”. Porque “No hay iniciativas que salvarán al hemisferio sur, que no hay suficiente dinero en el mundo para redimir al sur. Estamos empezando a no contar con los escenarios que crucen la frontera norte-sur(…) este sector del planeta está llegando a ser más y más impensable” .
Pareciera así, que los límites del “nosotros” marcan los límites de nuestras acciones solidarias.
Considera que los datos que se disponen justifican su pesimismo y, “es que nadie que lea las estadísticas acerca de los impensables del Sur puede generar optimismo alguno”.
Pero no sólo la desesperante situación del sur, irreparable para el autor, justifica esta invisibilidad de los del sur para los “nobles” del norte, sino que son los presupuestos mismos del autor lo que conduce a pensar que los compromisos afectivos sólo se dan en el marco de comunidades.
Puesto que “nuestro sentimiento de solidaridad se fortalece cuando se considera que aquel con el que expresamos ser solidarios, es “uno de nosotros”, gira que el que “nosotros” significa algo más restringido y más local que la raza humana.
Esa es la razón por la que decir “debido a que es un ser humano” constituye una explicación débil, poco convincente, de una acción generosa(…) nosotros debemos partir del lugar en que nosotros estamos, no estamos sometidos a otras obligaciones aparte de las “intensiones-nosotros” de las comunidades con las cuales nos identificamos.
Lo que libra a este etnocentrismo de “nosotros” (no es la amplia humanidad) sino un nosotros (nosotros, los liberales) que está entregado a la tarea de ensancharse…” , la línea puede desplazarse hasta avanzar, siendo progresivamente más y más inclusiva.
Lo que pretende el autor es un planteamiento no racionalista y no universalista, que sustituya las viejas y utópicas esperanzas del pasado, por una reformulación de las mismas: menos abstractas y más contextualistas e historicistas, dentro del marco de la sociedad liberal.
Precisamente eso es lo que caracteriza a el “ironista”, aquel que “reconoce la contingencia de sus creencias y de sus deseos más fundamentales: personas lo bastante historicistas y nominalistas para haber abandonado la idea de que esas creencias y esos deseos fundamentales remiten a algo que está más allá del tiempo y del azar”.
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[1] Ibídem, página 4
[1] Rorty (1996)
[1] Ibídem, p.p17
Sin embargo, para el autor la imagen de nuestro yo incluye a los demás. “El yo no es pensado como un egoísta autointeresado y frío” , sino que tiene la posibilidad de ampliarse la consideración hacia el otro.
Así el rico estará dispuesto a ayudar al pobre, con la salvedad de que esto no comprometa el futuro de sus herederos.
“Nuestras responsabilidades para con los otros constituye sólo el lado público de nuestras vidas, un aspecto que entra en competencia con nuestros afectos privados.
En el que un caso determinado, tenga, en efecto, prioridad, es algo que depende de la deliberación, proceso para el que no será de ayuda el recurrir a los “clásicos primeros principios”. La obligación moral es algo que debe añadirse a muchas otras consideraciones…”
Se presenta aquí una visión de conformismo frente a “lo que es”, una aceptación de la situación y el destino que a cada uno de los seres humanos les ha tocado.
Por lo menos, parece ser esta la visión que ofrece Rorty, sin un cuestionamiento profundo de las bases que han generado las diferencias y sin un compromiso por un estudio sobre las diversas manifestaciones de los conflictos y las luchas, que no sólo se dan en el ámbito económico.
Hay aquí una tácita aceptación al statu quo, posiblemente para Rorty la defensa del -su- estilo de vida norteamericano.
A su vez, reclama honestidad, que se deje de lado toda utopía basada en valores y que nos conformemos con lo único posible: la tecnocracia y planificación que viene desde “arriba”. “Todo el amor en el mundo, todos los intentos de abandonar el “eurocentrismo”, o el “individualismo liberal”, toda la “política de la diferencia”, todo el discurso sobre arrimarse amorosamente al medio ambiente, no ayudará. Lo único que sabemos que podría ayudar son las iniciativas tecno-burocráticas que vienen de arriba para abajo (…)tal vez la tecnología y el planteamiento centralizado no funcionarán. Pero es todo lo que tenemos.
No deberíamos poner la alfombra sobre nuestras cabezas diciendo que la tecnología fue un gran error, y que la planificación, las iniciativas de arriba para abajo, y los “modos de pensamiento occidental” deben ser abandonados. Este es un modo más, menos honesto, de decir lo que Forster dijo que los más pobres son impensables”.
Por lo tanto esta honestidad, conlleva aceptar que las diferencias (auque esto signifique la miseria, hambruna y desesperación de muchos) están justificadas. Rorty no cree que sea posible un escenario en el que todos los hombres gocen de los mismos derechos políticos y sociales. La base se encuentra en la pregunta acerca de quiénes somos, la cual excluye a ciertos seres humanos de la pertenencia a un “nosotros”.
Tal vez se piense que la solución venga desde “arriba”, como una suerte de teoría económica del “derrame”, en donde la acumulación de los pocos traiga ventajas, a largo plazo,
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[1] Chius Sergio, “Derechos humanos y Neopragmatismo tras el Giro Lingüístico” –Facultad de Derecho, Universidad Nacional de Córdoba”
[1] Rorty (1996) CAP 9
[1] E. Foster-
para los muchos que poco o nada tienen. Es esto, en definitiva, lo que Rorty considera como “la esperanza liberal de la Revolución Francesa en la actualidad es que aquellos que tienen dinero suficiente, lo distribuirán generalizadamente”
Cosmopolitas Vs Patriotas
Retomando lo planteado al comienzo de éste trabajo, en lo que respecta al debate que se desarrolla entre los “cosmopolitas” y patriotas, fue fundamental para que se desarrollara dicho debate, el controvertido artículo de Rorty publicado en el New York Times. Todo esto impulsó un profundo debate entre posturas divergentes. Por un lado, se ataca a los intelectuales de izquierda que, en defensa de la diversidad y la diferencia pierden, se dice, los lazos y el sustento que conforma la nación.
“Si en bien de la pureza ideológica o debido a la necesidad de mostrar el mayor enojo posible la izquierda académica insiste en una política de la diferencia quedará cada vez más aislada y sin posibilidades de una acción eficaz.
Una izquierda antipatriótica nunca consiguió nada. Una izquierda que se niegue a enorgullecerse de su país no tendrá influencia en su política y, finalmente, se convertirá en objeto de desprecio…” .
Para Gian Enrico Rusconi este debate conlleva el mismo peligro, tanto desde el cosmopolitismo como del patriotismo “Ambas posiciones del debate norteamericano (cosmopolitas y patriotismo) están expuestas al mismo peligro –el etnocentrismo- que asume dos caras opuestas, pero espectales.
El cosmopolitismo corre riesgo de caer en un sutil imperialismo cultural occidentalista; el patriotismo es un banal y acrítico norteamericanismo”.
El esloveno Zizek trata está cuestión desde una perspectiva distinta, con un análisis “psicoanalítico” de la mentalidad capitalista occidental en donde considera que las economías nacionales sufren un doble proceso de desintegración en dos lados: desde el mercado trasnacional y desde la misma cuestión étnica, hacia el interior.
Para él, sucede que por un lado se “supera” las formas de identificación locales orgánicas en la identificación patriótica universal; por otro, se postula como una suerte de límite seudonatural de la economía de mercado, delimitado el comercio “interno” del “externo”; la actividad económica, por tanto, se ve sublimada, ascendida al nivel de Cosa étnica, legitimada como una contribución patriótica a la grandeza de la nación (…) la unidad precaria que es la economía nacional sufre un proceso de desintegración en dos partes constitutivas: por un lado, la función del mercado transnacional, y por otro, la relación con la cosa étnica”.
Por lo tanto, ambas posturas contrapuestas reflejan dos partes de una misma cosa, una particularidad que pretende escindirse, autonomizarse, separarse de lo hegemónico y, por otra parte, lo que se presenta como universal, con pretensiones de “absorber” todo en su unidad, un significado que supere al significante.
Muestra de un síntoma del modo de vida occidental contemporáneo: el surgimiento de, por un lado, particularismos que reclaman para sí autonomía (como los vascos en España) y por el otro, fuerzas universalistas que, bajo el emblema de la globalización, buscan la hegemonía.
Por eso es que para Zizek “con lo que hoy nos enfrentamos es, entonces, con un proceso inverso al de la temprana constitución moderna de la Nación; es decir, en contraposición a la “nacionalización de la etnia”. La des-etnicización, la superación dialéctica (aufhebung) de lo étnico e lo nacional- actualmente estamos asistiendo a la “etnicización de lo nacional” una búsqueda renovada (o reconstitución) de las raíces étnicas.
Sin embargo, la cuestión fundamental aquí es que esta “regresión” de las formas de identificación secundarias a las “primordiales”, a las de identificación con comunidades “orgánicas”, ya está “mediada”: se trata de una reacción contra la dimensión universal del mercado mundial”(ZizeK).
Para Zizek la supuesta “tolerancia” del multiculturalismo no es tal, esconde una pretensión de imposición de rasgos presentados como universales (derechos humanos, mercado mundial, democracia).Califica incluso, como de ficción hegemónica a la tolerancia multiculturalista.
Adhiero a la postura de Zizek. El multiculturalismo, la sociedad global mundial son imposibles pensar. Además, implican borrar las diferencias, que conduciría a un totalitarismo cultural.
Hay ciertas cuestiones de no apertura y de no solidaridad que reflejan carencia del razonar y del sentido común, como por ejemplo: el cuidado al ambiente. En donde los límites geográficos y humanos nada pueden evitar que la contaminación del aire, por ejemplo, nos perjudique al “nosotros”.
Frente a otras causas, si merecen de nuestra solidaridad o no, dependen de una reflexión personal. Aquí sólo se exponen posturas teóricas, con la intensión de que sirvan como disparador para esta reflexión.
Con respecto a las fronteras físicas-geográficas, muchas han sido impuestas y estas fronteras no tuvieron en cuenta cuestiones como la historia, la etnia, la raza, la tradición que podía unir a un pueblo. Avanzaron sobre estas.
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Por ello, nos preguntamos cuales son los criterios que marcan esta distinción entre el “nosotros” y el “ellos”; si es acaso esto algo tan sencillo de lograr y, si en todo caso, si se las ha “delimitado” es porque se han ignorado aquellas diferencias y complejidades que existen en las sociedades contemporáneas.
Claro está que, el planteamiento de que el “noble” del norte debería considerar a los “impensables del sur” es ilusorio.
Pero también es cierto que creer en una categoría pura, como si existiese un “nosotros” homogéneo, en este caso: “los nobles del norte” es mucho más que ilusorio. Sobre todo esto último, que nos llevaría a pensar cuál es la propuesta que tendría Rorty frente a la inmigración procedente de los países tercermundistas –mayoritariamente del sur- hacia esas latitud. ¿Cuáles entonces, deberían ser las políticas destinadas a aquellos que habitan este suelo, pero que sin embargo provienen del “impensable” sur? ¿Serían destinatarios de acciones solidarias?, ¿Podrían recibir la sensibilidad del “noble” del norte, frente al dolor y la humillación que padecen? La situación seguramente se plantea mucho más compleja, imposible de solucionar por meras delimitaciones, posibles ensanchamientos y acciones filantrópicas.
Las cordilleras y los límites internacionales, aunque no solo esto, nos separa de Chile. La solidaridad puede enmarcar también al otro (o no). Como ya he mencionado, es usted lector, el que puede continuar con esta reflexión, más allá de los “deber ser” que rigen nuestra vida en sociedad.
Paula Senfet
BIBLIOGRAFÍA
-Chius, Sergio. “Derechos Humanos y Neopragamatismo tras el Giro Lingüístico”. Facultad fr Derecho-UNC
-Mattio, Eduardo. “En defensa de los impensables”. “La construcción del nosotros y el desafío de la pobreza”
-Nussbaum Martha, Rusconni Gian Enrico, Rorty Richard (entre otros autores) “Cosmopolitas y Patriotas”. Fondo de Cultura Económica, BsAs.1997
-Rorty, Richard. “Contingencia, Ironía y Solidaridad” Editorial Paidós, Ibérica. BsAs.1996
-Rorty, Richard. Philosopy and Social Hope. Penguin Books, London, 1999. pp 223-228.(traducción al inglés de Roger Alan Kaza) / citado por Eduardo Mattio en el trabajo: “En defensa de los impensables”
-Slavoj Zizek. “El acoso de las fantasías”. “Disfruta a tu país como a ti mismo”. Editorial SIGLO XXl , México.1999
-Slavoj Zizek., Fredic Jamenson. “Estudios culturales. Reflexiones sobre el multiculturalismo”, con introducción de Eduardo Grüner. Paidós.1998