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CUADERNILLOS CAMINANTE DEBATE

IMAGEN: JUANITO LAGUNA,BERNI.En la Edición Impresa Número 51 de Caminante, pusimos al alcance del lector en la sección Cuadernillos Caminante un análisis de la tesista Paula Senfet, titulado: "Educación ¿Garantiza superación de la pobreza? Las herramientas actuales para erradicar la pobreza". El contenido generó distintas opiniones en lectores de CAMINANTE, que compartimos con nuestros lectores en una nueva edición impresa. Aquí tiene acceso al texto de Paula Senfet y cartas de lectores.

LAS HERREAMIENTAS ACTUALES PARA ERRADICAR LA POBREZA




Educación ¿garantiza superación de la pobreza?

 

                                                                                    La pobreza se define en relación con términos como exclusión, desigualdad, discriminación y segregación que, aunque no son sinónimos de ésta, se relacionan; pues  puede implicarlos. La definición básica de pobreza es la falta de acceso a los requisitos mínimos para mantener un nivel de vida aceptable (según lo que se defina como nivel de vida aceptable en una sociedad: a veces, se mide a través de la satisfacción de necesidades básicas, acceso a la canasta básica alimentaria, etc.)




Generalmente los economistas usan el ingreso como medida representativa de la pobreza. Por lo tanto, la mayoría de los esfuerzos se concentran en destinar recursos (dinero) como principal solución a este problema. Esto es sólo una medida provisoria que no soluciona el problema de raíz. Esta  visión reduccionista del problema además, implica también medidas de ese calibre.




Pero el planteo esencial, eje de este artículo es: ¿Si es correcto decir que la educación debería ser la única herramienta para erradicar la pobreza? ,  la respuesta es negativa basándonos en que relación entre pobreza y educación es una relación construida, pero no es natural. Es decir, mayor educación no es inversamente proporcional a menores niveles de pobreza (más en la actualidad donde la educación ya no es una garantía de ascenso social).



La problemática seguramente es más compleja como encontrar una respuesta taxativa en estas líneas.




Si bien es importante considerar que en nuestra historia  esta idea de que la relación entre mayor educación se traducía en mayores oportunidades laborales fue muy fuerte, hoy, esto no es tan certero. Tal idea subyacía de estimar a la educación como un bien de gran importancia, como la base sine qua nom para conseguir una posición económica y social más elevada dentro del conjunto social. Actualmente, si bien la necesidad de capacitación es primordial para insertarse laboralmente, esto no garantiza  mejores condiciones de vida.




Pero también debemos interrogarnos acerca de si la hipótesis de la calidad educativa, es decir, si la acción educativa entrega los elementos necesarios para conseguir la promesa de la consecuente vida mejor. Y esto implica una revisión de los métodos y contenidos de la enseñanza actual.




Pero continuando con el planteo fundamental, ¿Es la carencia de educación consecuencia de ser pobre o es la causa?: en definitiva, existe una interrelación de elementos causales que determinan que la situación de una persona sea la de pobreza. La denominada pobreza estructural  nos permite ver la complejidad del fenómeno.


Ésta es considerada como una situación que se reproduce generación tras generación dentro de las familias, no sólo como producto de una situación de desigualdad sino como factor cultural y hábito de vida que se repite. Por lo cual, el problema sobrepasa una situación de carencia de recursos sino que se desliza hacia el plano cultural.




Además, ¿Sería correcto pretender que  una persona que vive en condiciones indignas, de hacinamiento sin un sistema de seguridad social ni adecuada nutrición, etc, pedirle que se eduque para salir de tal situación?




La herencia y origen de esta idea o creencia proviene de la filosofía liberal y del pensamiento de la primera mitad del siglo 20, en donde se consideraba que en un sistema económico basado en la división social del trabajo  se asignaban los puestos de acuerdo al talento y las capacidades adquiridas por medio de la educación, y esto a su vez redundaba en mayores ingresos para los individuos.

Podríamos agregar además a este planteo la cuestión de la universalidad de la educación. Si bien la educación es un factor que se brinda universalmente  en nuestro país, se debe tener en cuenta que mientras que se trata de ofrecer una educación para todos persiste la desigualdad de condiciones en general. Por lo cual la obligatoriedad y universalidad de la educación no es instrumento suficiente para erradicar la pobreza.


El punto central de esto radica en la imposibilidad de ofrecer a las desigualdades sociales (minorías, indígenas, sectores marginados) una oportunidad igualitaria general a la de otros grupos cuyo capital cultural es diferente. Aun suponiendo que la educación sea igual, la salida de estos grupos con menor capital cultural y económico es  menor, enfrentan mayores  dificultades para acceder al mercado de trabajo  y disponer de otros tipos de capital (cultural, simbólico, jurídico).




Si bien la educación no es impotente frente a la pobreza (y no se esta diciendo que se puede prescindir de ella como instrumento) sino que debe ir acompañada de acciones integrales no solo del Estado sino del compromiso de todos como sociedad: de las instituciones, los organismos, los movimientos sociales, los clubes, los centros vecinales (la legitimidad de estos sectores puede fortalecerse a través de acciones que redunden en beneficios a largo plazo para la sociedad).




Sabemos que la pobreza además conlleva otras consecuencias sociales como la sobrecarga del  Estado (subsidios)   o la delincuencia, pero actuar sobre estas consecuencias no va a generar la solución a cada una de estas problemáticas. Abandonar el rol de free rider (colado) individuo egoísta que actúa en función de la maximización de sus beneficios personales pero que aprovecha las ventajas de vivir en sociedad, sin embargo se queda en el rol de la crítica y no se compromete colectivamente. Se opone simplemente.




Paula Senfet /Tesista Licenciatura en Ciencias Políticas


 


Estimados caminantes:

                                    Discrepo con la nota de Paula Senfet, creo que la educación es lo único que garantiza superar la pobreza, aunque esto no signifique ascenso social, sino meramente el piso necesario. Sin educación, el pobre no cree ni crea su posibilidad de salir de esa situación. Se transforma en el Lumpen Proletariat, donde termina dándole lo mismo por qué come, para qué vive. Eso sí se transforma en pobreza estructural,” en hábito de vida que se repite". Difícilmente haya rebeldía sin educación. Los pueblos originarios de n/ país poseían su propia educación que les permitía sobrevivir en un medio natural y hostil, cuando ésta fue destruida por el vasallaje y la esclavitud, fueron condenados porque perdieron su educación sin obtener otra. Las misiones jesuíticas, fueron desarticuladas porque el poder de turno no admitía la suma de educación y cultura que allí se producía, imponiendo la no educación que era lo conveniente a sus propósitos. A principios del siglo XX, durante la colonización de la pampa húmeda, había escuelitas con piso entablonado, muy acogedoras, donde además de lo elemental se enseñaba música, gimnasia etc. para gringos que vivían en casas de piso de tierra y sin ventanas. Ahí la escuela mostraba que otro mundo era posible, y la educación haría la diferencia. El sistema PAN a nivel nacional y el PAICOR de Córdoba, tuvieron en su momento reconocimiento internacional porque asociaban la comida con la educación, una forma de educar visceralmente, se podría decir. Cuando el estado deje de subsidiar la educación privada, y dirija todo su presupuesto a la educación pública universal, recién se podrá medir su efectividad. Hasta el momento solo es cómplice de las odiosas diferencias sociales, que por acostumbrados nos parecen normales. También nos acostumbramos a relacionar a ciertos niveles de pobreza con delincuencia, cuando lo cierto es que unos pocos delincuentes económicos producen mucha pobreza, mientras que muchísimos pobres generan muy pocos delincuentes, de lo contrario las grandes urbes serían inviables. Solo la educación nos garantiza superar la pobreza y la marginación, solo la educación nos hará libres...aunque no significa que nos haga buenitos.

Herman Hesse, en Siddharta, hace hablar a sus personajes más o menos así..., el discípulo le pregunta al maestro ¿para qué sirve el ayuno? éste le contesta...entre otras cosas para cuando no tienes nada que comer, puedes ayunar en vez de morir de hambre....


Guillermo Friedrich.

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Estimada Profesora Paula Senfet:

                          El que suscribe Sarasin A. Tomás, Maestro Rural Calamuchitano desde 1984, se complace en comunicarse con Ud. , sobretodo porque desde que inició la tarea docente en zonas rurales se preocupó por esta temática, no sólo de la pobreza, sino de la labor docente y social que exige esta elección de trabajar en este ámbito y con estos grupos sociales pobres y alejados de los centros urbanos.


Quiere manifestarle que está absolutamente en todo de acuerdo con lo que ud, dice en su publicación, y que además vió como posibilidad, para intentar el acceso social de los adolescentes y sus familias, complementar las cuatro horas de clases, con talleres de artes, oficios y servicios, dados en contraturno, veinticinco años antes de que nuestro Ministerio de Educación intente este nuevo proyecto de Jornada Extendida en doscientos centros educativos primarios de Córdoba.


Pero, Educación y Producción deben estar acompañados, para que realmente sea una oportunidad que se concretice a corto o mediano plazo, con orientación, organización, herramientas, infraestructura, control, asegurándose la comercialización de lo producido por un  individuo o por un grupo, y considera que esta tarea puede ser competencia de todas y cada una de las Municipalidades, las que a su vez coordinaran con la provincia y la nación.


Bueno, creo que este pensamiento nace a sabiendas de que esta gente en desventajas, sólo podrá lograr la dignidad citada si se los ayuda a lograr su independencia. Cree que ese puede ser un camino posible.... Gracias

Tomás Sarasin